Agustina Giacomelli, reina con vocación, raíces y sensibilidad para representar a Tunuyán

La reina departamental de Tunuyán abrió su corazón en el Back de Vendimia y mostró el costado más humano de su historia. Mirá la entrevista.

Agustina Giacomelli habla con serenidad, pero también con una convicción que no se improvisa. Transita sus primeros días como reina de Tunuyán con emoción a flor de piel y la sensación —todavía reciente— de que todo ocurrió demasiado rápido.

La noche de su fiesta, postergada por la lluvia, terminó siendo inolvidable: artistas, música, abrazos largos y una hinchada incondicional de amigas y familia que la sostuvo desde abajo del escenario, justo cuando su nombre sonó fuerte y definitivo.

Vendimia, para ella, no es solo espectáculo. Es identidad mendocina, cultura viva y —como le gusta decir— el reconocimiento al “esfuerzo silencioso” de quienes trabajan la tierra todo el año. En su historia personal, ese mundo productivo está cerca: en su casa se habla de vino, de agronomía, de enología.

De los patines y la corona de juguete al compromiso real
En su propio camino aparece otra dimensión del cuidado: está a punto de recibirse de Licenciada en Psicología y quiere llevar esa mirada al rol vendimial, con un proyecto enfocado en la salud mental, la prevención y el trabajo comunitario.

Se define como alguien que escucha. Y no lo dice como eslogan: lo enlaza con su formación, con sus prácticas en territorio y con la necesidad de cuidar a las personas en tiempos de redes intensas y exposición constante.

Frente al ruido, elige el mensaje que construye. Ante el odio, el afecto real. Contra la prisa, la conciencia de disfrutar el proceso. Cuando en una fotografía se vio de niña con patines y corona de fantasía, no habló de triunfo: habló de agradecer, de no dejarse llevar por lo negativo y de quererse más. La corona creció —dijo—, pero el sueño también.

En la entrevista, Agustina Giacomelli adelantó que su proyecto vendimial estará enfocado en un eje claro y coherente con su formación: la salud mental desde una perspectiva comunitaria, educativa y preventiva. Como estudiante avanzada de Psicología, explicó que busca aportar desde el lugar que mejor conoce, con herramientas concretas y trabajo territorial, más allá de lo simbólico de la corona.

Agustina también destacó el valor del proceso compartido con las demás candidatas. Lejos de la idea de competencia, habló de compañerismo real: capacitaciones, actividades en conjunto y encuentros fuera de agenda que fortalecieron vínculos.

“Éramos muy distintas, pero se armó un grupo muy lindo”, dejó entrever, remarcando que la experiencia previa a la elección fue tan transformadora como la coronación misma. Para ella, ese tejido humano es parte del verdadero espíritu vendimial: comunidad antes que individualidad.

Tunuyán en el alma y la Vendimia como identidad
Cuando habla de Tunuyán, cambia el ritmo: recomienda lugares, paisajes y planes con entusiasmo genuino. El Manzano, el río, los circuitos de montaña, los espacios verdes y gastronómicos aparecen como postales vivas. No lo vende como destino turístico solamente, sino como experiencia para quedarse más de lo previsto. Hay orgullo territorial en su forma de contarlo, una pertenencia que no es discursiva sino vivida.

Un rasgo que vuelve aún más especial la historia de Agustina Giacomelli es su fuerte raíz vendimial familiar. La corona no aparece en su vida como un hecho aislado, sino como parte de una herencia simbólica que atraviesa generaciones. Durante la entrevista contó que dos de sus tías fueron soberanas: Noemí Sebastianelli, quien llegó a ser Reina Nacional de la Vendimia, y Beatriz Sebastianelli, reina departamental. Una verdadera línea de mujeres vendimiales que marcaron camino antes que ella.

Finalmente, su deseo de lograr la corona nacional no está planteado como meta personal aislada, sino como regalo colectivo: Tunuyán lleva décadas sin reina nacional y, en el marco de los 90 años de la Vendimia, le gustaría devolverle esa alegría a su departamento. La motivación no es la foto final, sino el significado simbólico. Representar, transmitir identidad y abrir conversaciones necesarias: ahí pone el foco. Y desde ese lugar, su candidatura adquiere profundidad y propósito.

Un producto premium que honra la Vendimia
El Back de Vendimia no es solo un programa: es una experiencia audiovisual que pone en valor a sus protagonistas y a quienes hacen posible este proyecto.

Acompañan esta edición marcas que apuestan a la excelencia, al trabajo sostenido y a la identidad mendocina: AMSAT Concesionario Oficial Chevrolet, Chocolezza, Modo Market, La Florita, Pascual Porco Estilistas y Deborah Funes Esteticista. Su presencia no es un detalle; es parte esencial de un producto premium que celebra la Vendimia desde el respeto, la estética y la emoción.

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