La Entrega: En Un Acto De Subordinación Colonial, Los Dóciles Gobernadores Empelucados Ofrecen Sus Ofrendas Provinciales (Agua, Glaciares, Tierras) Al JP Morgan

La economía argentina comienza la semana con un fuerte aumento del riesgo país, que se dispara a la zona de los 600 puntos básicos, ante la escalada del conflicto en Medio Oriente. La tensión internacional provoca movimientos significativos en los bonos locales y preocupa a inversores y analistas, en un contexto donde la volatilidad global impacta directamente en los mercados emergentes.

Según informó el JP Morgan, el índice que mide la percepción de riesgo de invertir en Argentina alcanzó los 603 puntos básicos, registrando un aumento de 18 unidades respecto al cierre del viernes pasado. Si bien en el inicio de las operaciones se moderó levemente a 593 puntos, el incremento del 3,13% refleja la sensibilidad de los mercados ante los conflictos bélicos y la incertidumbre internacional.

Suba del riesgo país y caída de bonos argentinos

El riesgo país no solo mide la confianza de los inversores extranjeros en la capacidad de pago del país, sino que también se refleja en el comportamiento de los bonos soberanos. Este lunes, los títulos argentinos experimentaron caídas de hasta 1,3% en el premarket de Wall Street, siguiendo la tendencia negativa de los mercados globales.

El aumento del riesgo país tiene repercusiones directas en tasas de interés, acceso al crédito y financiamiento externo. Un índice elevado encarece el costo de endeudamiento para el gobierno y empresas locales, limita la llegada de inversiones y puede provocar depreciación del peso argentino frente al dólar.

Analistas locales explican que este repunte del riesgo país también refleja la incertidumbre de los inversores sobre la sostenibilidad de la deuda argentina, así como la volatilidad de los mercados internacionales. Además, los bonos en dólares tienden a reaccionar con mayor intensidad, generando efectos en la liquidez de las empresas que dependen de financiamiento externo.

Con números en rojo, la desesperación de la Argentina Week

En medio de una crisis global y la volatibilidad de la economía nacional, sucede la Argentina Week, un evento internacional realizado en Nueva York, promovido por el gobierno de Javier Milei con el objetivo declarado de atraer inversiones extranjeras a la Argentina. Organizada por la Embajada argentina junto a bancos internacionales como JP Morgan Chase y Bank of America, la feria tuvo lugar en el consulado argentino, a metros de la 5ta Avenida, e incluyó actividades en el Council of the Americas. Se presentaron oportunidades de inversión en sectores clave como energía, infraestructura, finanzas, tecnología, minería y agroindustria, buscando seducir a empresarios e inversores de peso con promesas de apertura económica y reformas promercado.

El CEO global de JP Morgan Chase, Jamie Dimon, junto al presidente Javier Milei en Buenos Aires, octubre 2025

La escena del lanzamiento mostró con claridad el perfil del encuentro. En el consulado argentino en Manhattan, a pocos metros de la Quinta Avenida y del Central Park, más de 350 ejecutivos, banqueros, funcionarios y consultores colmaron los salones durante el cóctel inaugural, mientras otros cientos de invitados quedaban afuera de un evento originalmente pensado para apenas un centenar de personas. Entre copas de malbec mendocino y bandejas de copetín, gobernadores y empresarios conversaban sobre proyectos energéticos, mineros y agroindustriales mientras seguían en sus celulares la cotización internacional del petróleo o discutían posibles inversiones en las provincias.

El evento fue inaugurado por Manuel Adorni, jefe de Gabinete, con un cocktail al que asistieron figuras del mundo empresarial y financiero: desde Horacio Marín (YPF), miembros del grupo Bulgheroni (PAE), Miguel Galuccio (Vista), Hugo Eurnekian (Corporación América), Martín Migoya (Globant), Martín Varsavsky, hasta representantes de grandes compañías internacionales como JP Morgan, Amazon, Visa, Cargill, BHP, OpenAI y Continental Resources, entre otros.

En ese escenario, el gobierno de Milei se encargó de mostrar señal de unidad y compromiso con las reformas estructurales ante los capitales extranjeros. Adorni habló de una «tormenta perfecta» para una supuesta «revolución económica», mientras el embajador Alec Oxenford destacó la voluntad de mostrar una Argentina alineada a la apertura y la confianza de los mercados, bajo el liderazgo de Milei.

La escena tuvo mucha postal obscena. Mientras en los salones del consulado argentino en Manhattan se brindaba con malbec, circulaban bandejas de copetín y se celebraba el “nuevo clima de negocios” del país, gobernadores y funcionarios competían por mostrar las oportunidades que ofrecen sus provincias en petróleo, litio, minería o agroindustria. El mensaje hacia Wall Street fue claro: en la Argentina hay un gobierno dispuesto a avanzar con reformas favorables al capital y dirigentes provinciales listos para garantizar que esos negocios se concreten.

La participación de los gobernadores: ¿oposición o complicidad?

Uno de los aspectos centrales de Argentina Week fue la participación de 11 gobernadores provinciales, acompañando al presidente en la misión de vender al país como «tierra de oportunidades». Entre los presentes estuvieron Alfredo Cornejo (Mendoza), Claudio Vidal (Santa Cruz), Ignacio Torres (Chubut), Alberto Weretilneck (Río Negro), Rolando Figueroa (Neuquén), Gustavo Sáenz (Salta), Martín Llaryora (Córdoba), Juan Pablo Valdés (Corrientes), además de figuras del peronismo como Raúl Jalil (Catamarca) y la senadora Carolina Moisés (Jujuy).

El gobernador de Mendoza se dio el lujo de poner su nombre en pleno centro de Nueva York en los carteles de Nasdaq MarketSite. El costo de un aviso en la marquesina tanto Times Square como en la sede de Nasquad varía drásticamente según el tipo de campaña, la duración y la exclusividad, con precios que van desde unos $150 USD para mensajes personales hasta más de $100,000 USD mensuales para marcas corporativas.

El precio final depende de la estacionalidad (es más caro en festividades), el tamaño de la pantalla contratada y la frecuencia de rotación por hora ¿Quién lo pagó?

Durante las reuniones y cócteles del evento, los mandatarios provinciales se encargaron de promocionar activamente los recursos y proyectos de sus distritos ante las multinacionales presentes. Desde el litio del norte hasta el petróleo de Vaca Muerta o la pesca patagónica, la oferta provincial fue presentada como parte de una misma estrategia: atraer inversiones bajo el nuevo marco económico impulsado por el gobierno nacional. Esa coincidencia entre dirigentes de distintos signos políticos fue celebrada por empresarios y banqueros como una señal de consenso y previsibilidad para los negocios.

Durante el evento, estos gobernadores elogiaron públicamente las políticas de ajuste fiscal, la «estabilidad macroeconómica» y la reducción del gasto, vendiendo la imagen de provincias «ordenadas» y listas para recibir inversiones. La agenda de cada uno estuvo marcada por la promoción sectorial: los patagónicos apostaron a los hidrocarburos y la minería, mientras los del norte impulsaron proyectos mineros. El propio Llaryora expresó la importancia de la baja de la inflación y la estabilidad para atraer capitales, y Claudio Vidal criticó la concentración de recursos en el Estado, aunque reconoció el crecimiento minero bajo ese mismo esquema.

Este acompañamiento de los gobernadores, que muchas veces se presentan como «opositores» en los medios, lejos de significar una defensa de sus provincias, muestra su alineamiento pragmático con la agenda de Milei. Lejos de oponerse a los recortes, despidos y caída del empleo registrado en sus distritos, los mandatarios provinciales prefieren mostrarse dóciles y funcionales al ajuste del gobierno nacional, buscando asegurar la simpatía de la Casa Rosada y de los grandes inversores.

Las consecuencias y el trasfondo político

La foto de unidad en Nueva York esconde una realidad: mientras los gobernadores celebran la llegada potencial de inversiones, las provincias sufren despidos, parálisis de la obra pública y caída del empleo en casi todas las jurisdicciones salvo Neuquén y Río Negro (por la actividad en Vaca Muerta). En Mendoza, Cornejo se conforma con haber perdido “menos empleo que otras provincias”; en Jujuy, se multiplican las protestas de trabajadores estatales y docentes por sueldos de miseria mientras la senadora oficialista viaja a vender la provincia en el exterior. La postal se repite en el norte y la Patagonia: ajuste en casa y promoción de negocios para las patronales afuera.

La estrategia de estos gobernadores dialoguistas es clara: sostener la agenda de Milei y el ajuste, priorizando los intereses de las grandes patronales, mineras y grupos económicos. Así, habilitan el saqueo de los recursos naturales y la implementación de una reforma laboral que precariza aún más a la clase trabajadora, todo a cambio de mantener su cuota de poder y buscar algún beneficio coyuntural para sus provincias.

En ese sentido, la Argentina Week terminó siendo una verdadera feria de oportunidades para el capital, mientras los trabajadores y sectores populares siguen pagando el costo del ajuste y el saqueo. La pregunta se impone: ¿hasta cuándo los gobernadores cómplices seguirán avalando despidos, salarios de miseria y una desigualdad brutal a cambio de beneficios para las grandes empresas? La respuesta, como ya se viene viendo, no tardará en expresarse en las calles y en la organización desde abajo para frenar este modelo.

La realidad del JP en medio de la Guerra de Medio Oriente

JPMorgan ha pasado a la negativa respecto a las acciones mineras y siderúrgicas europeas, advirtiendo que el aumento de las tensiones en Oriente Medio podría afectar los precios de los metales y los beneficios del sector, lo que ha llevado al banco a rebajar la calificación de varias empresas del sector.

Los riesgos geopolíticos y el aumento de los costes energéticos podrían presionar el crecimiento global y la demanda de materias primas, según el banco de Wall Street, creando riesgos a la baja tanto para los metales industriales como para las empresas que los producen.

Los analistas ahora esperan «otro >10% de riesgo a la baja» para las acciones europeas de minería y acero, a pesar de que el sector ya cayó un 9% la semana pasada y se convirtió en el grupo con peor rendimiento en MSCI Europa.

Afirmaron que el conflicto actual presenta riesgos similares a los observados durante la guerra entre Rusia y Ucrania, cuando los metales europeos y las acciones mineras cayeron finalmente alrededor de un 40% debido a que los precios más altos de la energía y la política monetaria más estricta ralentizaron la actividad económica.

Como parte de su perspectiva revisada, el banco introdujo un escenario a la baja para los metales básicos, asumiendo precios del cobre de 9.500 dólares por tonelada en 2026-27 y del mineral de hierro de 90 dólares por tonelada. Esos niveles están aproximadamente un 24% y un 8% por debajo de los precios actuales al vivo, respectivamente.

En este contexto, JPMorgan degradó varias acciones mineras, incluyendo Anglo American, First Quantum Minerals, Lundin Mining y Kumba Iron Ore, a subponderación. Rio Tinto y Antofagasta también fueron cortados a Neutral. Las acciones cayeron entre un 3% y un 7% el lunes.

El banco también se volvió más bajista respecto a los fabricantes europeos de acero, rebajando dos veces a ArcelorMittal y Voestalpine a Infraponderado y cortando Aperam a Neutral.

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