Pichetto impulsa un frente anti Milei y sacude a la avenida del medio con dudas en radicales y peronistas

Las conversaciones para armar una alianza opositora de cara a 2027 empezaron a mover fichas en distintos espacios políticos. La reunión entre Miguel Ángel Pichetto y Cristina Kirchner agitó el tablero y generó ruido entre radicales, peronistas y gobernadores vinculados a Provincias Unidas, donde todavía no aparece una estrategia común.

La reunión entre Miguel Ángel Pichetto y Cristina Kirchner abrió interrogantes dentro de la llamada avenida del medio. El líder de Encuentro Republicano Federal confirmó que durante ese encuentro coincidieron en la necesidad de construir un frente amplio contra Javier Milei, y desde entonces comenzó a desplegar reuniones, actos y actividades con dirigentes que comparten ese objetivo.

A ese movimiento político se sumaron gestos de algunos sectores del peronismo hacia referentes del radicalismo y también hacia dirigentes vinculados al espacio Provincias Unidas. Las conversaciones existen y apuntan a explorar una alianza hacia 2027, aunque por ahora no aparece una estrategia conjunta entre todos los sectores. Incluso hay espacios que rechazan de plano cualquier acercamiento con el kirchnerismo.

En ese clima apareció una declaración de Juliana Di Tullio que llamó la atención. Durante una entrevista en el canal de streaming Gelatina, la senadora contó que un legislador radical fue convocado a dar explicaciones ante el comité de su provincia después de haber votado a favor de la reforma laboral. La dirigente cercana a la ex presidenta lo interpretó como una señal de afinidad política. “Hay radicales con orígenes populares y democráticos. Somos primos, por eso hay que ir a buscarlos”, sostuvo.

La veracidad de ese episodio no pudo ser confirmada ni tampoco se conoció la identidad del senador al que hizo referencia. En el Senado conviven legisladores que responden a gobernadores aliados a Milei, otros que comparten electorados atraídos por el ideario libertario y un pequeño grupo que todavía se ubica dentro de la avenida del medio. En ese contexto quedó flotando la incógnita sobre qué sectores del radicalismo podrían aceptar un acercamiento con el kirchnerismo.

La hipótesis de un puente entre radicales y kirchneristas tiene antecedentes. En 2006 Néstor Kirchner impulsó La Concertación, aunque el escenario actual tiene una diferencia clave. El voto radical mantiene un fuerte rechazo al kirchnerismo. Aun así, algunos dirigentes comparten discursos ligados a valores democráticos, institucionales y de defensa de la educación pública. Esos ejes suelen aparecer en la agenda de gobernadores como Maximiliano Pullaro y Martín Llaryora, impulsores de Provincias Unidas, aunque ambos también se cuentan entre los críticos más firmes del espacio K.

Dentro de ese armado también aparecen voces pesimistas sobre su futuro. Un armador con conocimiento del espacio deslizó que Provincias Unidas ya perdió impulso y que hacia 2027 la polarización podría empujar a algunos sectores a acercarse al Gobierno y a otros a integrarse al frente anti Milei. El antecedente inmediato es la última elección legislativa, donde los propios gobernadores no lograron consolidar su peso electoral en sus provincias.

Sin embargo, en el bloque que preside Gisela Scaglia aseguran que el espacio sigue activo y en construcción. En ExpoAgro, Pullaro marcó el rumbo de la agenda parlamentaria del grupo al plantear como prioridad la baja de las retenciones. Desde ese sector sostienen que el espacio todavía busca consolidar su identidad dentro de un escenario político cada vez más polarizado.

El vínculo con la Casa Rosada también muestra matices. Los gobernadores de ese armado no se consideran aliados del Presidente, pero tampoco se ubican como opositores directos. Algunos comenzaron a mostrar señales de acercamiento, como ocurrió cuando Carlos Sadir, Martín Llaryora, Ignacio Torres y Juan Pablo Valdés viajaron junto a Milei a Nueva York.

Aun así, dentro de Provincias Unidas aseguran que la alianza continúa funcionando con reuniones periódicas. Reconocen que la falta de un candidato presidencial complica el armado nacional, pero consideran que todavía es temprano para discutir la elección. También relativizan los movimientos de Pichetto y señalan que dirigentes como Nicolás Massot y Emilio Monzó no están completamente convencidos de ese acercamiento con el kirchnerismo. Según explican en el espacio, por ahora se trata apenas de fotos individuales.

Mientras tanto, en el radicalismo bonaerense también empezaron a aparecer señales de acercamiento con sectores del peronismo. Un ejemplo fue el homenaje a Raúl Alfonsín realizado en La Plata, donde coincidieron dirigentes radicales y peronistas. El intendente Julio Alak aprovechó el encuentro para enviar un mensaje político claro. “Argentina necesita nuevamente la capacidad de construir consensos amplios, de superar divisiones estériles y de pensar el futuro con una mirada estratégica”, planteó.

Entre los presentes estuvo Federico Storani, quien sostiene que el radicalismo debe ubicarse en las antípodas del gobierno de Milei. El dirigente representa un sector de la UCR que mantiene coincidencias con el gobernador Axel Kicillof. Incluso el año pasado se difundió una foto de ambos compartiendo un café en la capital bonaerense. En su entorno reconocen que existen conversaciones para construir una alianza, aunque advierten que las negociaciones todavía son fragmentadas y que el vínculo con La Cámpora aparece como uno de los principales obstáculos.

El mapa radical en la provincia de Buenos Aires suma otra complejidad con la discusión interna por la renovación de autoridades partidarias. Ese proceso terminó generando una inesperada unidad entre los principales sectores del partido. La escena quedó reflejada en el homenaje a Alfonsín, donde Maximiliano Abad y Pablo Domenichini compartieron la primera fila, pese a que meses atrás habían protagonizado fuertes cruces por la estrategia electoral y el control del comité partidario.

De todos modos, esa imagen de convivencia no implica coincidencias sobre el rumbo político del radicalismo. Domenichini, alineado con Martín Lousteau, fue uno de los impulsores de Somos Buenos Aires, la versión provincial de Provincias Unidas. Desde ese espacio creen que la UCR debería profundizar el diálogo para construir un frente contra Milei en territorio bonaerense, aunque reconocen que la presencia de La Cámpora sigue trabando cualquier acuerdo.

Abad, en cambio, mantiene una posición mucho más distante respecto a Kicillof. Durante el último año concentró su estrategia en el armado de una lista en Mar del Plata después de la salida de Cristian Ritondo hacia La Libertad Avanza.

Entre todos los sectores de la avenida del medio hay una coincidencia sobre lo que podría pasar en el próximo turno electoral. Nadie espera una estrategia nacional unificada. La tendencia apunta a que cada provincia termine sellando acuerdos propios según sus necesidades políticas y electorales. En Córdoba nadie imagina a los radicales aliados con el peronismo, mientras que algunos sectores opositores a La Libertad Avanza incluso hablan de negociar programas de gobierno con los libertarios. En Santa Fe, además, el kirchnerismo sigue siendo un límite fuerte y Pullaro comparte parte del electorado con Milei, una tensión que mantiene abierta la discusión dentro de la avenida del medio.

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