Las acciones cayeron hasta 4% y subió el riesgo país por el contexto global y la decepción local

El mercado espera una novedad positiva para la Argentina de parte de MSCI, pero el escepticismo parece adueñarse de los inversores y las acciones acusan el impacto.

Las acciones argentinas cerraron con fuertes bajas este martes tanto en Wall Street como en la plaza local, en una jornada marcada por el mal clima internacional y por la decisión de MSCI de no introducir cambios en la clasificación de Argentina, que continuará dentro de la categoría “Standalone”, la peor dentro de su esquema de mercados.

La rueda estuvo atravesada por una fuerte aversión al riesgo a nivel global. Una ola de ventas golpeó a las acciones tecnológicas en Estados Unidos ante crecientes dudas sobre las elevadas valuaciones del sector y sobre la rentabilidad futura de las inversiones vinculadas a la inteligencia artificial.

El clima negativo de los mercados terminó pesando más que las señales de avance en las negociaciones entre Estados Unidos e Irán para poner fin al conflicto en Oriente Medio. Ese contexto arrastró a los mercados internacionales y también impactó sobre los activos argentinos.

Además, para los inversores locales hubo un factor adicional de cautela: la expectativa por la decisión de MSCI respecto de una eventual revisión de la calificación del mercado argentino. Finalmente, el organismo mantuvo sin cambios el estatus de Argentina como mercado “Standalone”, una categoría reservada para países que presentan restricciones significativas para el acceso de los inversores internacionales.

En ese contexto, los ADR argentinos que cotizan en Nueva York profundizaron las pérdidas sobre el cierre. Las mayores bajas fueron para Edenor, que cayó 4,4%, seguida por Grupo Financiero Galicia (-3,9%), YPF (-3,5%), BBVA (-3,5%), Transportadora de Gas del Sur (-3,4%) y Central Puerto (-3%).

La bolsa porteña también cerró en terreno negativo. El índice S&P Merval retrocedió 1,1% y terminó en 3.238.872,66 puntos, afectado principalmente por las bajas de Edenor (-2,8%), Grupo Financiero Galicia (-2,4%), BBVA (-2,2%) y Banco Macro (-2,1%).

El contexto global impactó con fuerza sobre los activos locales. Las bolsas de Asia y Europa también registraron importantes caídas a raíz de la liquidación de posiciones en compañías tecnológicas. Los analistas atribuyeron el movimiento a la creciente preocupación de los inversores por las valuaciones alcanzadas por las empresas vinculadas a la inteligencia artificial.

Entre los mercados asiáticos, el índice surcoreano Kospi fue uno de los más golpeados por las pérdidas de gigantes de los semiconductores como SK Hynix y Samsung. La Bolsa de Tokio cerró con una caída de 3,55%, mientras que la de Taipéi perdió 1,34%.

La expectativa por MSCI había dominado buena parte de la atención del mercado durante las últimas semanas. Los inversores especulaban con la posibilidad de que el organismo al menos incorporara a Argentina en una instancia de revisión para una futura mejora de categoría. Sin embargo, esa posibilidad no se concretó.

La principal traba continúa siendo la falta de libre movilidad de capitales. Si bien el Gobierno avanzó en la flexibilización de varias restricciones cambiarias, los analistas remarcan que todavía persisten controles que limitan la entrada y salida de fondos, una condición central para los criterios de MSCI.

” No creo que ingresemos ni siquiera en etapa de revisión. MSCI hace años que nos viene haciendo las mismas objeciones”, había señalado Gastón Lentini, fundador de El Doctor de tus Finanzas.

A nivel local, el Gobierno autorizó además emisiones bajo ley extranjera por hasta US$5.000 millones, una medida que habilita futuras colocaciones o refinanciaciones bajo jurisdicción de Nueva York. También se conoció que la tasa de desempleo alcanzó el 7,8% en el primer trimestre, mientras que la informalidad llegó al 44,2%, datos que reflejan que la recuperación económica todavía no logra consolidarse en empleo formal de calidad.

En el segmento de renta fija, los bonos soberanos en dólares operaron con mayoría de bajas. El Bonar 2041, el Global 2041 y el Global 2046 cedieron hasta 0,4%, mientras que el Global 2030 avanzó 0,2%.

Como resultado, el riesgo país elaborado por J.P. Morgan subió 3,1% y cerró en 434 puntos básicos.

De esta manera, la renta variable local enfrenta una doble presión: por un lado, el deterioro general del apetito global por riesgo y, por otro, la continuidad de Argentina fuera de los principales índices internacionales, una situación que podría prolongar el aislamiento financiero del mercado local.