Se trata de el exjuez Alberto Baños, que fue subsecretario de Derechos Humanos del Ministerio de Justicia hasta diciembre de 2025. A pocos meses de su salida del gobierno asumió como abogado del principal denunciante de la entidad deportiva. Las polémicas de su gestión y su vinculo directo con el ex ministro de Justicia.
Alberto Baños, uno de los funcionarios de confianza de Mariano Cúneo Libarona en su gestión como ministro de Justicia de los primeros dos años del gobierno de Javier Milei, asumió la representación el empresario Guillermo Tofoni en una de las causas que lo enfrentan a la AFA.
Tal como contó Data Clave, a tres meses de su salida del Gobierno, el ex juez penal se convirtió en representante legal dentro de uno de los expedientes que más le interesan a la gestión de Milei, la embestida contra la casa madre del fútbol.
En la misiva, el querellante Guillermo Tofoni “hace saber” que “he incorporado a mi grupo de letrados para patrocinarme al Dr. Alberto Julio Baños” y se solicita que se le permita acceso a las actuaciones así como a la documentación. La causa en la que asumió el cuestionado Baños está a cargo de la jueza Paula Petazzi. El empresario y dueño de World Eleven se quejó porque lo corrieron de la organización de los partidos amistosos de la Selección.
Baños fue juez penal y se jubiló en 2023. En diciembre de ese año, llegó al Ministerio de Justicia para reducir lo máximo posible la Secretaría de Derechos Humanos, que se degradó a subsecretaría meses después.
Dejo su cargo tres meses antes que Cúneo Libarona. En los papeles, estaba previsto que se fueran juntos, pero el abogado penalista retrasó su salida por pedido de Javier Milei.
Los grises de su gestión
El exjuez penal, Alberto Baños, polémico en su carrera judicial, estuvo en la Subsecretaría de Derechos Humanos del Ministerio de Justicia y solo cosechó críticas de prácticamente todos los sectores, ya sea por sus formas o por sus decisiones.
Durante su permanencia, el exfuncionario redujo la dependencia a una tercera parte y empujó una línea que abrazó las críticas a las políticas de memoria. Hace pocas semanas, llegó a presentarse ante un comité de la ONU para negar la magnitud de los crímenes de la última dictadura, una postura que encendió alarmas en organismos y trabajadores del área.
Sus antecedentes omo juez también encencian alarmas en organismos de derechos humanos, no investigó la desaparición del policía Arshak Karhanyan y firmó un fallo que le permitió la salida de la cárcel a José Martínez de Hoz, uno de los nombres más sensibles del gobierno militar. Aun así, el ministro de Justicia lo describió como “un excelente funcionario que cumplió enormes tareas”.
Su gestión dejó una estela de despidos y una escena inusual en la sede de la SDH dentro del predio de la exESMA, donde agentes de la Policía Federal controlaban ingresos. A pesar del tiempo y el poder formal del cargo, Baños nunca logró completar designaciones clave dentro del organismo.
Por último, impulsó una solución amistosa ante la CIDH para que se considerara que las acciones de grupos guerrilleros fueron delitos de lesa humanidad, y en el plano internacional respaldó los reclamos de los jueces Leopoldo Bruglia y Pablo Bertuzzi, trasladados durante el macrismo, para conservar sus cargos.
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