Frigorífico General Pico despidió a 194 empleados y paralizó sus plantas en La Pampa

La empresa de Ernesto “Tito” Lowenstein, creador de la marca Paty, ejecutó 194 despidos, frenó la actividad en sus tres plantas y acumula deudas por $34.000 millones. Los trabajadores denuncian falta de pago de indemnizaciones y advierten un fuerte impacto social en localidades clave de la provincia.

El frigorífico General Pico, propiedad de Ernesto Lowenstein —empresario reconocido por haber creado la marca Paty— paralizó sus establecimientos ubicados en Trenel, General Pico y Arata, en la provincia de La Pampa, en medio de una crisis financiera que derivó en despidos masivos y la interrupción de la producción.

¿Por qué el frigorífico General Pico despidió a casi 200 trabajadores?
La firma arrastra una deuda estimada en $34.000 millones, de los cuales $22.000 millones corresponden a bancos públicos. A esto se suma un desplome en su nivel de actividad: de faenar hasta 600 cabezas diarias para el mercado interno pasó a menos de 50 en los últimos meses.

El deterioro financiero también se refleja en más de 1.000 cheques rechazados por más de $12.000 millones, vinculados a pagos a proveedores de hacienda y servicios. El escenario terminó por hacer inviable la continuidad operativa en sus condiciones actuales.

¿Qué pasó con el suministro eléctrico y el procedimiento preventivo de crisis?
Según informó El Diario de La Pampa, la cooperativa eléctrica suspendió el servicio por falta de pago, lo que agravó el parate productivo.

En enero, la empresa solicitó un procedimiento preventivo de crisis, pero no fue homologado y venció el 31 de ese mes. En ese marco, la parte empresaria argumentó que no contaba con fondos para afrontar salarios y propuso abonar $500.000 por empleado, una cifra considerada insuficiente por los trabajadores.

Semanas después, la situación desembocó en los 194 despidos y la paralización total de las plantas.

¿Qué reclaman los trabajadores despedidos?

Este viernes, un grupo reducido de empleados realizó una asamblea frente a la planta de Trenel para definir medidas de reclamo. Allí exigieron el pago inmediato de las indemnizaciones, que —según denunciaron— debían haberse abonado días atrás.

“Somos 79 familias de Trenel y, en un pueblo de 7 mil habitantes, es mucho”, señalaron, al describir el impacto directo en la comunidad.

Los ex empleados también cuestionaron la falta de información oficial y apuntaron tanto contra la empresa como contra el gremio por la ausencia de acompañamiento durante el conflicto.

¿La empresa sigue operando pese a la crisis?

Uno de los puntos que generó mayor malestar es que, según denunciaron los trabajadores, algunos sectores continuarían activos.

Aseguran que personal de mantenimiento sigue trabajando, que el área de recursos humanos permanece en funciones y que incluso habría salido un camión con menudencias desde una de las plantas.

“Nos dicen que están en crisis, pero siguen operando”, expresaron, lo que alimenta la incertidumbre sobre la verdadera situación financiera de la firma.

¿Cómo impacta esta crisis en La Pampa?

El cierre de las plantas no solo afecta a los casi 200 despedidos, sino también a proveedores, transportistas y comercios que dependen de la actividad frigorífica en la región.

En localidades pequeñas como Trenel, donde decenas de familias quedaron sin ingresos de manera repentina, el efecto económico y social es inmediato. La caída de uno de los principales empleadores privados de la zona profundiza la preocupación por el futuro laboral en el norte pampeano.

Mientras tanto, el conflicto sigue abierto y crecen las expectativas sobre posibles intervenciones o negociaciones que permitan destrabar una situación que ya impacta de lleno en la economía local.