Pese a que Estados Unidos, de nuevo creyendo ser la policía del mundo, se ha opuesto a la normalización de las relaciones diplomáticas con Bashar al-Ássad.
Tras el fracaso de convertir Siria en otro Irak o Libia, contactos entre funcionarios saudíes y sirios cobraron impulso tras un acuerdo histórico en marzo entre Arabia Saudí e Irán para restablecer los lazos entre los países árabes.
