Con apoyo de aliados y gobernadores, el gobierno logró el aval de la Cámara baja y el tramite volverá al Senado para su sanción. La oposición intentó hacer caer la sesión con una votación a mitad de la noche.
La Cámara de Diputados aprobó pasada la medianoche el proyecto de modernización laboral con 135 votos positivos y 115 negativos. El texto recibirá cambios en la media sanción del Senado y deberá volver a la Cámara alta.
En una sesión con momentos de tensión, el oficialismo decidió suprimir discursos del cierre para acelerar el momento de la votación. La propuesta la hizo el diputado del PRO, Cristian Ritondo y fue acompañada por el jefe de bancada libertaria, Gabriel Bornoroni, que siguió el mismo ejemplo. La Libertad Avanza ya citó en el Senado a las comisiones para el viernes desde las 10.
En el cierre, el jefe del bloque de Unión por la Patria, Germán Martínez, aseguró que la reforma laboral es “una normativa absolutamente anti trabajador. No solamente no moderniza nada sino que es pre peronista y pre yrigoyenista”, sentenció.
Antes del momento final, Lisandro Almirón (LLA) el miembro informante del oficialismo defendió el proyecto: “El proyecto actualiza la legislación laboral, remueve las distorsiones que afectan la creación de empleo formal, garantiza la seguridad jurídica a través de normas precisas y mejora la competitividad del mercado laboral”.
Desde Provincias Unidas, Nicolas Massot coincidió en la critica de la oposición al considerar que la reforma planteada por el oficialismo “esta ley busca des-intermediar la relación entre patrones y empleados” pero se retrocede “tres siglos en términos de la simetría que se instauró, consagrando la seguridad, la negociación paritaria, entre otras cosas”.
Innovación Federal, el bloque de los gobernadores dialoguistas, brindó un apoyo clave. El salteño Pablo Outes aseguró que “el modelo de reforma que se está planteando sirve para las provincias del interior, para nuestras pequeñas empresas. Hay que actualizar la legislación laboral y mirar al mundo; las realidades han cambiado”.
Intento de opositor por hacer caer la sesión
Pasadas las 21 se vivió uno de los momentos más tensos en toda la sesión cuando Unión por la Patria sorprendió pidiendo votar una moción de orden que pudo significar el fin de la sesión. voltear la sesión. El diputado rionegrino Marcelo Mango pidió una moción de orden para que el proyecto de reforma laboral regresara a las comisiones.
El reglamento exige que haya quórum para poder votar una moción de orden, y en ese momento el recinto estaba semivacío. Una jugada para hacer fracasar la continudad de la sesión. En ese momento, la sesión estaba al mando del mendocino Luis Petri, que atinó a llamar a sus compañeros de bancada para ganar tiempo y hasta que el presidente, Martín Menem, se hiciera presente en el estrado.
El secretario parlamentario Adrián Pagán aclaró que la moción debía ser hecha con quórum, mientras que desde la oposición se reclamaba airadamente dar por caída la sesión. Con el escandalo desatado y mitad del bloque peronista de pie, la oficialista, Silvana Giudici, improvisó un discurso hasta que se le comunicó que ya había quórum y ahí ella pidió votar. .
