El agasajo en la Bodega Arizu tuvo dos pedidos por parte de los empresarios vitivinícolas y una idea de Alfredo Cornejo ante una platea de libertarios.
Bodegas de Argentina fue el epicentro de la fauna política mendocina, pero en tiempos libertarios, también aglutinó a los libertarios, que llegaron con varias figuras de primera línea, como los hermanos Menem, y una Victoria Villarruel que sorteó la incomodidad.
El tradicional agasajo se realizó por segundo año consecutivo en la joya radical de Godoy Cruz, la Bodega Arizu. Tras los discursos de la mañana en la Coviar, sucedieron otros con reclamos más puntuales del sector más concentrado de la industria vitivinícola argentina.
Walter Bressia fue el anfitrión, pero también aprovechó la platea libertaria para que el diagnóstico del sector no pase de largo. “Ordenar la macroeconomía es sólo el comienzo“, sostuvo el bodeguero, ya que también señaló que “necesitamos que mejore el poder adquisitivo del argentino“. A la vez, señaló que el sector atraviesa una “tormenta perfecta“, porque el sector no se termina de recuperar, en tanto que las ventas al exterior caen y la atracción del enoturismo también está en horas bajas.
El titular de Bodegas de Argentina también hizo dos pedidos en especial. Por un lado, requirió que el Gobierno de Javier Milei otorgue un régimen diferencial para los aportes patronales. “No es una condonación“, remarcó, sino “oxígeno desde lo financiero“. Y, por el otro, pidió avanzar a un sistema ágil de reintegros para las exportaciones de vinos.
El tono de Cornejo, a su turno, fue distinto al de la Coviar. Pero su mensaje político se concentró en lo siguiente: sostuvo que es necesario reformarla ley de Coparticipación, pero que vaya de la mano de la reforma impositiva para que sea más efectiva.
El gobernador mendocino dijo lo que tenía que decir frente a la misión mileísta en Mendoza: alineado a la Casa Rosada, afirmó que “Milei está acompañando” a la industria “con estabilizar la macro“, pero también recalcó: “Estamos en medio del río, y en este proceso cruje todo. Retroceder de modelo económico sería nefasto“, puntualizó.
Villarruel, de la incomodidad a la primera fila
La presencia de la vicepresidente Victoria Villarruel se hizo notar por su distanciamiento respecto a la Casa Rosada y los cuestionamientos del mileísimo. A diferencia de su primera vendimia, no generó ese torbellino de fanáticos pidiendo una selfie. Pero el radicalismo, junto con Bressia, oficiaron de anfitriones y, en cierta medida, el ambiente fluyó.
A su llegada, Villarruel departió con dos intendentes locales, Diego Costarelli -el otro anfitrión- y Francisco Lo Presti.
Eso sí, la sentaron a dos sillas de Martín Menem, con Cornejo y Bressia en el medio.

Mejor trato recibió de los radicales, que de los libertarios. Se la vio charlando con Carolina Losada y su pareja, Luis Naidenoff, el ex senador formoseño que ahora reviste en la Auditoría General de la Nación por la UCR.
Petri, llegó tarde
Luis Petri escuchó los minutos finales del discurso de Cornejo, acompañado de su pareja, la periodista Cristina Pérez. Y lo hizo ya con otro look, más sport que el de la mañana en la Coviar, donde decidió irse al inicio del discurso de Cornejo.
Hay una cuestión llamativa: Villarruel vino a Mendoza a marcarle la cancha a Petri y le advirtió que la acusación de golpista tendrá que refrendarla en la Justicia. El diputado nacional por Mendoza evitó cruzarse con la vice en la Bodega Arizu y recién llegó cuando Villarruel ya había partido con su custodia al otro almuerzo, el del INTA, que suelen realizar productores más pequeños y donde hubo presencia de intendentes peronistas.
El nuevo oficialismo
Los Menem son interlocutores políticos del mileísmo en las diferentes provincias y fueron el nexo de Karina Milei en la negociación del frente La Libertad Avanza + Cambia Mendoza.
Uno, Martín, se ubicó junto a Bressia y Cornejo. El otro, Lule, de más bajo perfil, estuvo flanqueado por la cornejista Pamela Verasay , que lidera el bloque de la UCR en Diputados, y la senadora Mariana Juri.

Eduardo Menem (h) luego se encontró con el cordobés Rodrigo de Loredo (de espaldas), el radical que está cerca de LLA. A esa charla de risas, se sumó el presidente de LLA en Mendoza, Facundo Correa Llano, al que le dieron platea preferencial.
Un poco más allá, en otra charla donde el ministro de Hacienda Víctor Fayad hacía de fotógrafo, Cornejo mostraba su cortesía con el presidente de la Cámara de Diputados. Con esa camaradería se mostró el nuevo oficialismo en Mendoza.
El otro que compartió con bodegueros locales fue el presidente provisional del Senado, Bartolomé Abdala. Tercero en la línea suceria del poder, el senador puntano fue de los primeros en llegar, charló al principio con Carlos Tizio -titular del INV- y el primer comentario llamó la atención: les pidió a un grupo de empresarios locales que miraran sus zapatos, todos ellos de pantalones azules y mocasines marrones. Una hora después, se había cambiado el saco -de negro a uno por rayas- y en lugar de zapatos, lucía zapatillas.
