Aunque el INV dio a conocer una baja de casi 10% en el pronóstico de cosecha, productores estiman que se perderá buena parte de la producción.
En medio de la buena noticia que dejó el último informe del Instituto Nacional de Vitivinicultura (INV) para las exportaciones, con un crecimiento de 17,9% en el arranque del año (producto de la suba de los fraccionados en un 3,4% y de 59,1% en los graneles), la salida del pronóstico de cosecha para este 2026 y la marcha de viñateros para reclamar por el precio, la actividad proyecta una triste postal: una parte de esa uva que se espera en la temporada quedará en el viñedo.
Pese a que desde el organismo nacional anticiparon que este año la producción para Mendoza está estimada en 13.450.000 quintales, lo que implica una baja interanual del 9% -con un margen de error de +/- 5%-, muchas bodegas ya anticiparon a productores primarios que esta vendimia no comprarán uva, por lo que más de un viñatero dejará la producción sin cosechar.
“Hoy la uva no tiene precio, algunas variedades van a quedar en la cepa”, anticipó Luis Cañas, referente de los productores de la zona Este mendocina. Justamente el valor al que se está pagando la uva, por debajo incluso a los precios de 2024, sumado a la acumulación de stocks en las bodegas y la baja en el consumo que dejó el 2025 son algunos de los motivos que han llevado a las empresas vitivinícolas a tomar esa decisión.
Tal como había anticipado a MDZ Online el productor, si bien hay algunas variedades blancas que se están cosechando y comprando por parte de las bodegas, otras, especialmente las tintas, como las criollas o bonarda, están siendo rechazadas y podrían quedar directamente en las plantas. Esto es porque en la ecuación económica pierden “menos” dejándola en el viñedo que asumiendo los costos que implica la cosecha.
Más allá de la baja en la cantidad de uva que tendrá este año, de acuerdo al pronóstico de cosecha, lo que podría mejorar los precios ante el menor volumen, para Cañas “es lamentable que la industria tenga que ver esa estimación para pagar”. “Las bodegas tienen vendido el producto en el exterior o mercado interno y siempre juegan con la desesperación del productor”, completó.
La propuesta para “salvar” la vitivinicultura
Ante este panorama, el reclamo del que es considerado el eslabón más débil de la cadena vitivinícola pasa también por la falta de intervención del Gobierno de Mendoza. Sin diálogo oficial desde hace un mes, como lo expresaron productores durante el “caravanazo” que realizaron el día martes, aseguraron que han presentado una serie de sugerencias que no han sido tenida en cuenta, pese a que ellas no implican una intervención económica.
Conforme lo dicho por los productores, estas soluciones implican:
Suspensión de plantación de viñedos;
Atrasar la fecha de liberación de vino al 1 de agosto;
Intervenir sacándole presión fiscal al productor con un bono fiscal transferible. (Por ejemplo, llevado a la actualidad, $220 que se paga por kilo y $50 en bono fiscal transferible para pagar impuestos provinciales municipales, principalmente para pequeños productores. Al ser transferible el productor que está en una situación muy comprometida lo podría canjear a un comerciante al 85% del valor según la necesidad, para comprar comida o insumos);
Incentivar la venta directa del productor al consumidor.
Mdz.com
