El “gurú” del dólar le puso fecha al fin de la paz cambiaria

En la última semana, el dólar bajó hasta los $1.410. ¿Hasta cuándo se mantendrá en esa línea decreciente?

En un contexto donde el mercado cambiario atraviesa una calma que desconcierta a pequeños y medianos ahorristas, las dudas sobre la sostenibilidad de este “veranito” financiero se multiplican. Con el dólar estable e incluso con tendencia a la baja en términos reales, muchos se preguntan cuánto puede durar esta paz cambiaria y si existe riesgo de un salto brusco en el futuro.

Sin embargo, para el analista Salvador Di Stefano, una de las voces más escuchadas en el mundo financiero, la tendencia no solo es lógica sino que todavía tiene margen para profundizarse.

Lejos de prever un rebote inmediato, el consultor asegura que el dólar dejó de ser el refugio automático por excelencia y desmitificó uno de los temores más repetidos en el mercado: el supuesto atraso cambiario.

“El dólar que hay que mirar es el mayorista”
“La gente dice que el dólar está atrasado. No, error”, sentenció Di Stefano. Para el analista, el foco debe ponerse en el tipo de cambio mayorista, que es el que realmente fija los precios de importación y exportación en la economía.

En esa línea, descartó que el nivel actual sea una bomba de tiempo. Según explicó, lo que se está viendo es una corrección natural luego de un período de incertidumbre política.

“Tuvimos una anomalía que fueron las elecciones, donde la gente, por temor, se fue a resguardo del dólar”, recordó. Pero ahora, con un escenario más claro y un plan económico que “no se truncó”, el flujo se invirtió: “La gente volvió a vender dólares para tener pesos”.

¿Por qué baja el dólar pese a la inflación?
Uno de los interrogantes centrales es cómo puede mantenerse la calma cambiaria incluso con inflación todavía presente. Di Stefano lo atribuye a un exceso de oferta genuina de divisas.

“Las empresas colocaron obligaciones negociables y hoy tienen que vender esos dólares en el mercado. Lo mismo las provincias que emitieron bonos”, analizó. A eso se suma un clima político más despejado y un repunte exportador vinculado a sectores como energía y ganadería.

Según su visión, el fortalecimiento del peso es consecuencia directa del orden fiscal. “El peso se va a seguir apreciando, porque si el Estado tiene superávit y el Banco Central compra más dólares, el peso va a valer más”, proyectó.

Incluso sostuvo que la cotización podría caer todavía más con la llegada de la cosecha gruesa.

La fecha de vencimiento de la “paz cambiaria”
Mirando hacia adelante, Di Stefano fue tajante al ponerle un horizonte temporal a este período de tranquilidad.

“Faltan 619 días para las elecciones. Tenemos por lo menos 400 días para olvidarnos del dólar y jugar en el bosque mientras el lobo no está”, graficó con una metáfora infantil.

Sin embargo, advirtió que el comportamiento del inversor cambiará al acercarse nuevamente a las urnas.

“Unos 200 días antes de los comicios es probable que la gente salga a buscar cobertura, pero antes no”, aclaró.

Así, el “gurú” del dólar le puso fecha al fin de la calma: la paz cambiaria podría sostenerse durante buena parte del ciclo económico actual, pero volverá a tensionarse cuando el calendario electoral empiece a pesar otra vez sobre las decisiones financieras de los argentinos.

BAE Negocios